sábado, 23 de junio de 2012

Estocada a la minería

La huelga de la minería que se esta produciendo en España, con especial virulencia en las cuencas asturianas, pone de manifiesto la española resistencia al cambio. La resilencia es la palabra que define la natural resistencia del ser humano al cambio. A todos nos resulta molesto salir de nuestra zona de confort, principalmente por el miedo a lo desconocido, a lo que nos espera fuera; y en esto los españoles nos llevamos la palma.

 

La minería es un ejemplo de resilencia mediada por la propensión a la subvención que tenemos en este país. Esta si que es la nociva herencia que nos dejó el franquismo y su modelo de estado paternalista. Ese estado de inspiración fascista que cuidaba de sus súbditos, proviendoles de los niveles de básicos: educación, sanidad y trabajo. Y que se define perfectamente por la siguiente propagandística frase: "Ni un hogar sin lumbre, ni un español sin pan"



El carbón nacional una energía sentenciada

 

Desde los años 80 del siglo pasado la minería española era inviable por varios factores:

 

  1. El carbón es una fuente de energía "sucia". La quema de carbon es más contaminante que el uso del gas u otras fuentes fósiles, principalmente por el contenido en azufre, promotor de la nociva "lluvia acida" que asoló los bosques centro-europeos.
  2. La competencia de los países de Europa oriental, que producen la tonelada de carbon un 50-60% más barata que la española
  3. El carbón tiene unos altos costes de transporte y manipulación, lo que hace que sea poco competitiva frente a otras energía.
 

Así comenzó la reconversión del carbón hace más de 30 años. Desde entonces, todo el mundo sabia que la minería española estaba llamada a morir, la subsistencia de la misma solo sería posible a base de subvencionarla ad aeternum. Así que todos los implicados se pusieron manos a la obra para asegurar el futuro de las cuencas mineras a base de subvencionar la... ¡minería!.

 

Sí, has leído bien, en lugar de poner en marcha planes de incentivos para cambiar el modelo productivo de las cuencas, todos los actores implicados lucharon por el mantenimiento o incremento de las subvenciones. Los políticos para no perder las elecciones, los empresarios porque se aseguraban unos pingües beneficios sin tener que competir -la venta estaban aseguradas, las eléctricas TENIAN que comprar la producción- los mineros aseguraban sus puesto de trabajo, que significaban unos altos ingresos y una jubilación muy temprana -no entro a valorar la justificación de los ingresos por los altos riesgos laborales y de salud que supone ser minero- y las comarcas mineras.

 

I reconversión 1985-1992

Al poco de llegar el PSOE al gobierno y con la incorporación a la Comunidad Economica Europea, comienza el cierre de explitaciones y las prejubilaciones doradas en la mineria, sector que en esos años empleaba a casi 60.000 mineros y producia casi 20 millones de toneladas de carbón.

 

II reconversión: 1998-2005

En esta segunda reconversión, las cuencas asturianas, leonesas y palentinas han sido las más afectadas. De los 4,36 millones de toneladas de producción anual perdidas en toda la minería española, el 41,55% fue carbón leonés y palentino; y de los 9.714 mineros que ya no existen, 3.616 (un 37,22%) son de estas cuencas. Sólo Asturias supera estas cifras, con casi 1,4 millones de toneladas menos y 5.016 puestos de trabajo que ya no existen en el sector.

 

Hasta el 2009, solo en las cuencas asturianas se habían "enterrado" casi 600 millones de euros de inversión para cambiar el modelo productivo pero sin lograr la reactivación.

 

III reconversión: 2010-2018

Ante la inviabilidad de la producción minera en Europa sin subvenciones, el Consejo de la Unión Europea, en su resolución de 2010/787/UE, fija el cierre de las minas no competitivas en 2018; para ello emplaza a los estados miembros a establecer un plan de cierre, diseñado y detallado pozo por pozo y año a año. Por ejemplo, en España el Ministerio de Industria comunicó a HUNOSA, la compañía minera publica, el plan de cierres el 11 de julio de 2011.

 

El peso de la ideología

 

Aunque las sucesivas reconversiones han ido reduciendo la fuerza laboral en la minería, el peso económico de la misma en ciertas zonas es todavía muy grande. Además, los sucesivos gobiernos socialistas han manejado esta cuestión con un fuerte dualismo entre las exigencias de Europa y el voto minero. No hay que pasar por alto que las zonas mineras han sido el ejemplo, baluarte y estandarte de la lucha de clases más trasnochada del siglo XIX. Por eso, la prensa y los políticos de izquierda dan el mensaje de que detrás de la situación de crisis de la minería esta el ataque capitalista de la derecha. Para muestra las siguientes declaraciones Bob Crow (Secretario General del sindicato ingles RMT):

 

"Nos damos cuenta alarmados de que el peso del Estado español está cayendo sobre vosotros, igual que el poder del Estado británico fue dirigido contra los mineros en Gran Bretaña en 1984 y 1985, cuando los mineros españoles nos dieron una valiosa ayuda". "No hay nada que los capitalistas teman más que la resistencia unida y con determinación del pueblo trabajador",

 

Lo que siempre me ha sorprendido de las protestas de los mineros es la extrema violencia que usan. Si tengo un recuerdo vivo de los años ochenta son las protestas mineras de los años 80; que al igual que las que estamos sufriendo ahora contienen elementos de guerrilla urbana, movimiento revolucionario y entrenamiento cuasi para-militar. Solo basta ver algunas imágenes donde los mineros usan lanzacohetes caseros, se parapetan detrás de escudos de acero, etc.



¿Qué pagamos los españoles con el recargo de la minería que va en la factura de la luz?
 

Sí, si no lo sabias, la factura de la luz lleva un recargo por el carbón que sirve para pagar parcialmente el compromiso de compra del carbón nacional. Como el precio internacional del carbón es más bajo que el coste de extraerlo en España, el Estado paga a las empresas mineras la diferencia. Así, las eléctricas pagan el 60% del precio de extracción y la administración el 40%.

 

Pero, ¿cuál ha sido la chispa que ha originado el incendio actual?
 

El ajuste presupuestario de 2012, que ha reducido en un 70% el presupuesto del gobierno destinado al pago de las subvenciones (de 301 a 111 millones de euros, es decir, de 50.000 a 17.000 millones de pesetas) a las explotaciones mineras. Así como la falta de liquidez de las empresas mineras para el pago de las nóminas provocado por el anterior gobierno, que dejó el cargo sin pagar las subvenciones a la explotación correspondientes al último trimestre del ejercicio 2011, setenta y cinco millones de euros.

 

Te dejo unas preguntas:

¿Crees que la extrema violencia empleada por los mineros es justificable?

¿Crees que debemos mantener la industria minera aunque sea altamente deficitaria?

 

domingo, 10 de junio de 2012

Rescate bancario

Ayer el Ministro de Economia, Luis de Guindos, ha anunciado que España ha solicitado ayuda financiera a Europa para sanear la banca española. Por fin, se ha anunciado lo que se venia gestando desde hace semanas con el resultado: España 1 - Europa 1.

Lo que no expresa el marcador son las maratonianas sesiones de presión y negociación entre el Gobierno de la Nación y la Union Europea, encabezada por el ministro aleman de finanzas. El Gobierno ha conseguido un rescate bancario sin condiciones macroeconomicas (esta es la gran diferencia con Irlanda), pero no ha logrado que la devolución del prestamo recaiga sobre los hombros del sufrido contribuyente español.

Hoy os traigo el articulo de opinión de Luis Garicano, profesor de la London School of Economics, publicado en El Mundo. Es un analisis desapasionado de qué significa el rescate bancario para España, realizado por un economista de prestigio internacional.

Tambien, os pongo el enlace a un página del diario Cinco Dias donde se recogen las 10 preguntas clave sobre el rescate bancario.

 

Un nuevo comienzo por Luis Garicano

De las primeras noticas recibidas anoche se desprende que España ha conseguido un acuerdo razonable de rescate de su sistema financiero. El dinero que Europa prestará permitirá que se saneen fuera de toda duda los balances de todas las entidades, permitirá que se produzcan compraventas en el mercado inmobiliario, al facilitar que los precios converjan a su valor de mercado, y permitirá que las entidades vuelvan a cumplir su función: facilitar la financiación a las empresas. Todas estas son buenas noticias, que contribuyen a reducir fundamentalmente la incertidumbre que rodea a la economía española. Y son noticias que suponen un corte definitivo con la política pasada de la patada a seguir y el ocultamiento sistemático de nuestras vergüenzas.

Desgraciadamente, España no ha podido conseguir un objetivo clave en estas negociaciones: que Europa asuma parte del riesgo del rescate del sector financiero, sin que éste recaiga directamente sobre los ya sobrecargados hombros del contribuyente español. Al fin y al cabo, los que prestaron a nuestro sistema financiero fueron los bancos, cajas y compañías de seguros del norte de Europa, y deberían correr con las consecuencias.

Pero esto no va a ser así. Aunque el préstamo es al Frob, el Reino de España es responsable de su devolución. Y ello supone que continuamos por el camino que nos lleva a que la ingente deuda privada de España termine recayendo en el sector público. A día de hoy, según el cálculo del informe del FMI, el apoyo del Estado al sector financiero ha llegado a los 140 mil millones de euros, ya el 13,1% del PIB.

Aunque parece un éxito que el rescate no tenga condicionalidad fiscal adicional, esto es en parte cosmético: como indica el comunicado del Eurogrupo, éste «confía en que España cumplirá con sus compromisos dentro del procedimiento de déficit excesivo y con respecto a las reformas estructurales, con el fin de corregir los desajustes macroeconómicos; [...] el progreso en estas áreas será estudiado con regularidad y frecuencia». Es decir, España deberá cumplir con las recomendaciones que el reciente informe de la comisión requiere (IVA, pensiones, mercado laboral, etc.). En fin, es indudable que damos un paso más en la continua pérdida de soberanía que empezó en mayo del 2010 y siguió cuando el BCE mandó una carta a Zapatero en agosto del 2011 pidiéndole un cambio constitucional, y el cambio se produjo en unos días.

Ahora lo importante es que el rescate funcione. ¿Cómo lo sabremos? Muy fácil. Funcionará si la brutal salida de capitales de España de los últimos meses se detiene, y comenzamos a ver inversión extranjera. Es decir, funcionará si sirve para devolver la malherida confianza de los inversores en España. ¿Será así?

Sin duda, parte de la incertidumbre va a desaparecer, ya que es en el sector financiero donde se encuentra el mayor problema inmediato. Y las buenas noticias, a pesar de todo, existen: la deuda pública sigue siendo mucho más reducida que la media de la UE, los costes laborales unitarios descienden, recuperando competitividad, las exportaciones se han comportado de forma excelente, al menos hasta hace pocos meses, y el déficit por cuenta corriente, que refleja cuanta financiación exterior necesitamos, ha bajado del 10% a algo más del 3% en estos años.

Pero entonces, preguntarán, ¿cómo es posible que la cuarta economía de la UE no pueda acceder al mercado, que tenga que pedir un rescate por un agujero de menos de 40.000 míseros millones? ¡Si el rescate de tres bancos ingleses costó 47.000! Sencillamente, porque durante estos años el mundo ha perdido su confianza en España y en sus instituciones por la misma razón que la han perdido los españoles: la asombrosamente mala gestión de la crisis desde que ésta comenzó. Todas las realidades se han negado, todas las decisiones se han tomado tarde, empezando por la inicial huida hacia adelante en el sector financiero del Gobierno de Zapatero y el descontrol de los déficit autonómicos, y terminando por este inevitable rescate al Estado para que rescate a su sector financiero.

El nuevo Gobierno ha tenido una oportunidad única para devolver la confianza, llegando con mayoría absoluta y con un impulso enorme de los españoles que querían ver cambios sustanciales. Y sí, al final las decisiones se terminan tomando en muchos casos, pero siempre a regañadientes y tras jurar que no se tomarían, y en todo caso nunca en el contexto de un plan de futuro. El resultado es que la incertidumbre entre consumidores, inversores y entre nuestros socios es máxima. Nadie puede invertir, ni tomar decisiones, porque hasta ahora nadie sabe realmente cuáles son los planes del Gobierno a medio plazo.

Generar confianza requiere certidumbre, seguridad jurídica, estabilidad. Requiere saber lo que vamos a hacer, qué modelo de país queremos. ¿Uno donde se tomen las agencias por los políticos, en base a amigos? ¿O uno con fuertes instituciones y agencias independientes que protejan a los ciudadanos? Y transmitir esta confianza no es cuestión de comunicación y mensajes, sino de hechos. Salvo la presidenta de Madrid (con su decisión de reducir el Parlamento autonómico), la mayor parte de las decisiones han impuesto costes a los ciudadanos, no a la clase política.

España necesita reformas profundas del funcionamiento del Estado y de los incentivos de la clase política, no recortes cosméticos. Necesita también cambios profundos en Justicia y en la regulación de los mercados. Necesita incrementar los ingresos del Estado, en este momento los más bajos de Europa. En definitiva, necesita asegurar la sostenibilidad del Estado del Bienestar, reconociendo que, como país, nos hemos corrido una fiesta gigante y que no nos podemos permitir seguir en ese camino. España no debe ser el país con más kilómetros con AVE de Europa.

Hay que utilizar esta situación para un nuevo comienzo para España, un comienzo que será difícil, en una situación extrema para la economía mundial. España no debe bajo ninguna circunstancia presentarse en diciembre pidiendo una segunda ronda.

 

 

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